Aprender a conocer:
Tiene que ver con aprender a conocer el mundo que nos rodea, al menos lo suficientemente para vivir con dignidad, desarrollar nuestras capacidades y comunicarnos con los demás. Como fin, es el placer de comprender, conocer y descubrir. El incremento del saber, que permite comprender mejor las múltiples facetas del propio entorno, favorece el despertar de la curiosidad intelectual, estimula el sentido crítico y permite descifrar la realidad adquiriendo al mismo tiempo una autonomía de juicio.